ELECCIONES PRÓXIMAS EN UCRANIA ACLARARÍAN PANORAMA EN EL PAÍS AGREDIDO POR RUSIA
Zelensky planea llamar a elecciones y hacer un “referéndum” sobre
el acuerdo de paz con Rusia.
Las autoridades ucranianas prevén para el próximo mes de mayo comicios
presidenciales junto a una “consulta de paz” exigida por Estados Unidos.
La legitimidad del proceso electoral es algo que se debe cuidar
minuciosamente, para evitar que Rusia pueda cuestionar en algún momento la
sinceridad de los mismos.
Ucrania
está preparando la celebración de unas elecciones presidenciales,
simultáneamente con un “referéndum”, sobre un posible acuerdo de paz con
Rusia, mientras la administración de Donald Trump mantiene la presión sobre
Kiev para que ambos procesos se realicen antes del 15 de mayo, bajo la amenaza
de perder las garantías de seguridad propuestas por Estados Unidos, de acuerdo
con información publicada por el medio británico “Financial Times”.
ÚLTIMO MINUTO: ZELENSKI
DESMINTIÓ ELECCIONES DURANTE LA GUERRA
Aquella
doble consulta propuesta, ocurre dentro de un contexto de desgaste social, tras
años de conflicto y el calendario respondería también a los intereses
estadounidenses, de concluir las negociaciones en primavera, antes de que la
campaña de las elecciones legislativas estadounidenses acapare toda la atención
política, según informaron funcionarios ucranianos y occidentales.
Por
ello, funcionarios europeos y ucranianos involucrados en la planificación,
indicaron que el presidente Volodimir Zelensky prevé anunciar formalmente las
elecciones y el “referéndum” el próximo día martes 24 de febrero,
coincidiendo con el cuarto aniversario de la invasión a gran escala.
De
acuerdo a la fuente, un responsable occidental familiarizado con el proceso
señaló: “Los ucranianos parten de la idea estructural de que todo debe
vincularse a la reelección de Zelensky”.
El
calendario fijado, tanto por Kiev como por Washington, resulta sumamente
restrictivo.
En
tanto que representantes de ambos gobiernos, reconocen que la viabilidad del
plazo y del “ultimátum” estadounidense, depende de factores inciertos,
en especial de unos avances significativos en las conversaciones de paz y en la
postura de Vladimir Putin, respecto al territorio controlado en Donbás y la
planta nuclear de Zaporizhzhia.
Además,
la situación podría deteriorarse, si Rusia intensifica sus ataques contra la
infraestructura crítica ucraniana o refuerza su avance en el sudeste del país
agredido.
El
“Financial Times” subraya, que funcionarios consultados advirtieron que la
administración Trump ya estableció plazos en el pasado que luego incumplió,
aunque la presión sobre Ucrania sigue aumentando, ante la cercanía de las
elecciones estadounidenses de medio término.
Zelensky,
consultado recientemente, declaró que: “Dicen que quieren hacer todo antes de
junio para que termine la guerra”, señalando el deseo de la “Casa Blanca”, de
disponer de un cronograma claro.
El
mandatario sigue reacio a cualquier concesión territorial: “Ucrania mantendrá
sus posiciones”, aseguró la semana pasada.
Por
ello, la infraestructura jurídica necesaria para votar durante la ley marcial,
representa otro desafío: El Parlamento ucraniano debe modificar la legislación
entre los meses de marzo y abril, ya que la normativa prohíbe elecciones
nacionales durante la vigencia de ese régimen.
Según
Olha Aivazovska, presidenta del consejo de “OPORA”, un referente en cuestiones
de gobernanza democrática, tan solo la preparación técnica mínima requeriría
medio año.
Alertó
además, que sin un “alto al fuego”, Rusia podría interrumpir el proceso: “La
omnipresencia de drones rusos, pone en riesgo los centros de votación en todo
el país”. Insistió en la excepcionalidad del escenario: “Nunca se vivió algo similar.
Es absolutamente inédito”, dijo.
Distintas
voces políticas dentro de Ucrania, entre ellas la del alcalde de Kiev, Vitali
Klitschko, se oponen a convocatorias electorales, antes de asegurar un acuerdo
sólido, respaldado por garantías internacionales: “La competencia política
durante la guerra es perjudicial. Podríamos autodestruir el país por dentro y
al parecer ese es el objetivo ruso”, declaró al medio “Financial Times”.
No
obstante, allegados al círculo presidencial estiman que Zelensky considera que
este año —más aún si coincide con el “referéndum”,— constituye su mejor
oportunidad de reelección, en un país que tradicionalmente no favorece a los
mandatarios en ejercicio.
El
apoyo popular al presidente, aunque relevante, cayó en comparación con los
niveles casi unánimes de hacen cuatro años, en parte por el desgaste provocado
por el conflicto y diversos escándalos de corrupción en su entorno, de acuerdo
con encuestas nacionales citadas por el medio de prensa escrito ya señalado.
La
administración Trump condiciona las garantías de seguridad ofrecidas a Kiev, a
la consecución de un acuerdo de paz que probablemente implicaría la cesión
definitiva del Donbás a Moscú.
ÚLTIMO
MINUTO: ZELENSKI
DESMINTIÓ
ELECCIONES DURANTE LA GUERRA
Zelensky
comunicó que Estados Unidos y Ucrania alcanzaron un acuerdo en materia de garantías
y que está dispuesto a firmarlo con Trump, aunque la “Casa Blanca” insiste en
que ese compromiso depende del éxito en las negociaciones de paz antes de la
fecha límite.
En
tanto que personas próximas al gobierno ucraniano, transmitieron a la administración
Trump que aceptarían la agenda acelerada a pesar de las enormes dificultades
logísticas para organizar una elección, en medio de la guerra.
Ante
ello, diversos expertos y responsables electorales, advierten de los riesgos de
precipitar el calendario:
La
votación tendría lugar con cientos de miles de soldados aún desplegados y
millones de desplazados, lo que puede poner en cuestión la legitimidad del
resultado.
ZELESNKI
DICE QUE RUSIA SE PREPARA PARA MÁS GUERRA
Aivazovska
subrayó: “Si hacemos esto mal, si nos apresuramos, el daño a la integridad presente
y futura de nuestro proceso democrático será enorme. Y se considerará
ilegítimo”.
De
realizarse ambas consultas, las autoridades esperan movilizar al menos la mitad
del electorado registrado antes de la guerra, para que el desenlace sea
aceptado por los observadores internacionales y evitar así impugnaciones
—particularmente de Moscú— sobre la validez del proceso ucraniano.

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