CAMBIO CLIMÁTICO 

CONTINÚA ALARMANDO AL MUNDO

Ahora es sobre Pakistán, que arremete en forma de lluvias continuas e incesante sobre el país asiático, que causa hasta el momento 1,136 personas fallecidas.

Un tercio de Pakistán bajo el agua por históricas lluvias que dejan 1,136 muertos hasta el momento, debido al fenómeno natural inusitado sobre su población.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, viajará a pakistán la próxima semana para visitar "las áreas más afectadas por esta catástrofe climática sin precedentes".

Las tareas de socorro se intensificaron ayer martes en Pakistán para intentar ayudar a las decenas de millones afectadas por lluvias monzónicas que inundaron un tercio del país, causaron la muerte de al menos 1,136 personas y provocaron daños multimillonarios.

Las inundaciones, provocadas por las intensas lluvias que se iniciaron en el mes de junio, son "las peores de la historia de Pakistán", afirmó el primer ministro, Shehbaz Sharif.

"Los daños causados a nuestras infraestructuras son importantes y se extienden a todo el país", añadió.

El ministro de Planificación, Ahsan Iqbal, dijo que el país necesitaría más de 10,000 millones de dólares para reparar y reconstruir las infraestructuras afectadas.

"Ha habido daño masivo en la infraestructura, especialmente en las áreas de telecomunicaciones, carreteras, agricultura y los medios de subsistencia", detalló.

Mientras tanto las autoridades y organizaciones humanitarias tratan de acelerar la entrega ayuda a los más de 33 millones de personas afectadas, uno de cada siete paquistaníes, pero la tarea se complica por los daños en carreteras y puentes.

En el sur y el oeste del país apenas queda terreno seco y la gente desplazada debe refugiarse en carreteras y vías ferroviarias elevadas para escapar de las llanuras inundadas.

"Por el amor de Dios, ¡necesitamos ayuda!", urgió Qadir, de 35 años, que acampa con su familia cerca de Sukkur (sur), después de haber caminado durante tres días. "No nos queda nada, solo logramos salvar nuestras vidas", dijo.

El “monzón” (lluvias de temporada), que suele extenderse entre los meses de junio a septiembre, es esencial para la irrigación de los cultivos y para reponer los recursos hídricos en el subcontinente indio.

También tiene su cuota de tragedia y destrucción cada año, aunque hacía tres décadas que el país no registraba unas precipitaciones tan intensas, señalando de ello al cambio climático que ahora cobra su efecto sobre la nación paquistaní.

Autoridades paquistaníes atribuyen las lluvias devastadoras al cambio climático y afirman que el país sufre las consecuencias de prácticas ambientales irresponsables en otras partes del mundo.

Un tercio de Pakistán está actualmente "bajo el agua", declaró la ministra del Cambio Climático, Sherry Rehman, quien citó una "crisis de proporciones inimaginables".

"Todo es un gran océano, no hay un lugar seco desde donde se puede bombear el agua", señaló la ministra Rehman, tras añadir que el costo económico será devastador para su país.

El saldo puede aumentar porque las autoridades todavía intentan llegar a las remotas zonas montañosas del norte. Y en el sur, el río Indo, el más importante del país, amenaza con desbordarse.

Según el servicio meteorológico, Pakistán recibió el doble de las precipitaciones normales.

En las provincias sureñas de Baluchistán y Sind, las más afectadas, las lluvias fueron cuatro veces superiores al promedio de los 30 años previos.

Las inundaciones llegan en el peor momento para Pakistán, cuya economía enfrenta una grave crisis.

Asimismo la ONU y el gobierno paquistaní, que decretó el Estado de Emergencia, lanzaron el martes un llamamiento por 160 millones de dólares para financiar la ayuda de emergencia.

El plan, previsto para los próximos seis meses, proporcionará servicios básicos (salud, alimentos, agua potable y refugio) a las 5,2 millones de personas más afectadas.

Es de desatacar que el Fondo Monetario Internacional (FMI) dio un respiro en forma solidaria el reciente día lunes, al anunciar la reactivación de un programa de apoyo financiero vital para Pakistán y anunció el desembolso de un paquete de 1,100 millones de dólares.

Mientras tanto los Estados Unidos anunciaron ayer martes un primer envío de ayuda humanitaria con un valor aproximado de unos 30 millones de dólares.

También dentro de la ayuda internacional Aeronaves con asistencias humanas con diferentes productos perecibles y no perecibles, empezaron a llegar desde China, Turquía y Emiratos Árabes Unidos.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, viajará al país la próxima semana para visitar "las áreas más afectadas por esta catástrofe climática sin precedentes", anunció su portavoz Stephane Dujarric.

En tanto que los precios de los productos básicos como cebollas, tomates o garbanzos se han disparado por la falta de suministros de las inundadas provincias de Sind y Punyab, que son los graneros del país.

Mientras que por todo Pakistán emergieron improvisados campos de desplazados en escuelas, carreteras o bases militares.

En la aldea de Nowshera, un colegio se convirtió en refugio de unas 2,500 víctimas, extenuadas por el calor veraniego y con escasa comida y agua.

"Nunca pensé que un día debería vivir así", lamenta Malang Jan, de 60 años. "Hemos perdido nuestro paraíso y estamos forzados a vivir una vida miserable", añadió, ante la desgracia.

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