RAGI BURHUM, EL CIENTÍFICO QUE ADVIERTE LA URGENCIA DE TRANSPARENTAR LAS CIFRAS PARA FRENAR SEGUNDA OLA

Los semáforos amarillos, rojos y verdes en la pandemia de corona virus.

El hecho de sincerar las cifras de fallecidos e infectados es una buena base.

La ministra de salud puede ser excelente persona pero falla en la pandemia.

Hace días que el científico en computación Ragi Burhum se levanta, enciende sus monitores, abre la página “Open Covid Perú” –que creó junto con otros expertos en mayo– y ve indicadores en rojo. Puro rojo. Ya no hay verde.

      Fuente: "Diario El Comercio" de Lima-Perú.

El semáforo de esta página con información detallada sobre la pandemia en el país ha ingresado al monocromático ascenso de casos positivos de COVID-19. ¿Qué decisiones dejaron de tomarse? ¿Cómo retomar el control social? Aquí sus conclusiones

Ragi Burhum , nacido en la ciudad de  Lima el año 1,980 se topó con los primeros datos de la peste en el Perú mientras miraba información para catastros mineros, en abril pasado.

“La información estaba en un software que yo había ayudado a diseñar en EE. UU., en el año 2004”.

El ingeniero geoespacial comprobó que la data para entender lo que se nos venía no se estaba utilizando como una herramienta y que eso se convertiría en uno de los principales problemas en esta crisis.

Burhum empezó a compartir en Twitter información sobre mortalidad y el promedio de contagios por infectado. Otros investigadores y científicos de la pandemia hacían mapas, ‘semáforos’, analizaban testeos, tasas de positividad o automatizaban datos.

Juntos crearon “Open Covid Perú”, un portal que alimentan de manera voluntaria y que ayuda a visualizar los números de la pandemia.

 

- ¿Qué va a pasar?

Se están muriendo 700 personas (en exceso) cada dos días. Si te demoras un día en tomar una decisión, agrégale 350 personas más. Un avión completo que se estrella por día, y va aumentando. Si me dices vamos a decidir la próxima semana qué vamos a hacer. Simplemente es una locura.

 

- ¿Cuántos muertos más necesitamos para empezar a planificar?

En Alemania, con mejor vigilancia, se preocupan con 80 casos positivos por cada 100 mil habitantes. Si tienes 500, ya estás mal, es el caso extremo, tienes que cerrar. Huánuco está en 580 desde hace semanas. Tenía que estar en cuarentena.

 

- ¿En qué momento se perdió el control? ¿Las fiestas de fin de año? ¿El verano sacó a todo el mundo a las calles? ¿La reapertura de actividades no esenciales?

El control se perdió desde el primer día, desde que estábamos en cuarentena y cada semana que pasaba no teníamos una estrategia para cuando saliéramos. Ese ha sido el problema. Era clarito que no había un plan.

 

- ¿Cuándo lo viste así de claro?

En las interacciones con el Gobierno, con la presidencia. Les explicaba la importancia de datos para comunicar y tomar decisiones, la estrategia del semáforo epidemiológico, todo lo que ahora están haciendo, pero eso fue en mayo.

Les pasé propuestas para cambiar pero nunca llegaban a nada. Siempre ha habido reuniones, pero hay una diferencia entre escuchar y hacer. Los cambios se hacen, no se conversan.

El año pasado, en la primera ola, hubo bastante comunicación, diaria, eso se hizo bien. Pero luego tienes que tener un plan.

 

- Y ahora se vienen las elecciones…

¿Se tiene que cambiar la fecha porque los números van a estar mal? ¡Haz un plan! Es un síntoma directo de ineptitud para gestionar. Es tirarle gasolina a la inestabilidad que ya tenemos.

 

- ¿Cómo recuperar el control de la pandemia?

Algo que yo planteé a los asesores de Vizcarra en el mes de junio, medir tres cosas. Uno, qué está haciendo el virus (casos positivos, muertes, indicadores del virus). Dos, indicadores de tu reacción (sobre qué tienes control, cantidad de pruebas, metas por cada 100 mil habitantes). Tres, indicador del sistema hospitalario (camas, médicos). Ahí vas a saber si estás bien o mal. No estamos haciendo políticas basadas en ciencia, sino basadas en lo que cada quien cree. Estamos muriendo y el tema es que estamos tan acostumbrados a la ineptitud, que cuando vemos algo podrido simplemente decimos “es así”.

 

- Has publicado un tuit diciendo que ya es tiempo de cambiar a la ministra de Salud.

No está gestionando bien, puede ser una excelente médica, pero no escucha. Uno pone a un líder para que lidere. Acá se trata de vidas.

 

- ¿Por qué no se aprendió nada de Iquitos?

Con un estudio de seroprevalencia bien hecho en Iquitos, podríamos haber transformado algo tan negativo en una contribución al mundo para la lucha contra la pandemia, y no lo hicimos. Los resultados lo dicen, pero no publican el estudio.

Eso no sirve. Estamos hablando de un país, no de un experimento que a alguien se le ocurrió. Tiene que tomarse con más seriedad.

 

- El Colegio Médico dice que la pandemia está casi “incontrolable”: ¿se puede medir lo incontrolable?

Lo del Colegio Médico son movidas políticas. Qué fácil es salir a decir que todo está mal ahora. Está claro que la tendencia está para arriba, y nadie sabe hasta cuándo va a haber pico.

No se está haciendo el trabajo que se tiene que hacer cuando se encuentra un caso positivo.

Cuánta falta harían las pruebas moleculares rápidas peruanas fabricadas por la Universidad Cayetano Heredia, pero el papeleo burocrático y el “espérate, estamos ocupados” se impuso. Podrían haber estado listas el año pasado.

- ¿Cómo explicas la lentitud en la toma de decisiones? ¿Hay un factor de agotamiento?

El Gobierno necesita asesores que entiendan de datos, de epidemiología, de cómo funciona una vacuna, las pruebas.

Una sola persona no puede resolver todos los problemas, necesitas asesores con experiencia en diferentes áreas, un equipo multidisciplinario. Les tienes que hacer caso, no tenerlos allí para la foto solamente.

 

- ¿Cómo se analiza desde las matemáticas el comportamiento de la gente en una pandemia?

Existen formas de medir el comportamiento, pero no todos reaccionan igual ante la incertidumbre. Eso hay que tenerlo en cuenta al comunicar.

- ¿Qué es mejor, estar informados pero angustiados, o no mirar noticias y creer que estamos en “Disneylandia”?

A mí me gusta que me digan de frente lo que está pasando. A otros les gustará que les maquillen los datos. El problema principal es que mucha gente no entiende qué está pasando.

Las redes sociales son una burbuja. Tengo un montón de amigos que me dicen: “Vamos a reunirnos”. No podemos, les digo. “¿Por qué?”.

Les mando una imagen de la curva del SINADEF, “¡aaah wooow!”. Ahí se asustan. La gente no está informada, no se le está diciendo todo.

 

- ¿Existe matemática que ayude a desbaratar teorías conspirativas o a entender qué pasa por la cabeza de los conspiranoicos?

Cuando dejas un hueco comunicacional, un vacío, se va a llenar con algo. Hay una teoría que se utiliza para hacer videojuegos, por la cual explotas esa necesidad del ser humano de buscar patrón y orden en las cosas y lo aplicas al juego.

Es lo mismo, te inventas teorías y empiezas a ver cosas donde no hay. Eso es una receta para un desastre.

- El candidato ultraconservador Rafael López Aliaga convocó a una marcha contra las nuevas medidas restrictivas del Gobierno. ¿Cuán peligroso es un político que no cree en la ciencia?

Es muy triste, pero no me sorprende. Hemos visto lo que ha pasado en EE. UU., hasta dónde es capaz de llegar la gente que piensa así.

Se está imitando el estilo populista de Trump, que tuvo una de las peores respuestas frente a la crisis, en contra de sus propios científicos.

Los países con peor respuesta fueron los que politizaron la pandemia. López Aliaga está politizando la pandemia.

 

- ¿Los funcionarios de salud pública utilizan tu web “Open Covid Perú”?

Esa es la ironía. Sí. Es gracioso por momentos, pero preocupante a la vez. Hay periodistas (y ministros) que me llaman a decirme “más fácil es mirar tus reportes que descifrar lo que está diciendo el MINSA, o lo que no dice”.

Es un elogio pero pienso… Dios, qué significa esto. Es un problema de comunicación dentro del mismo Estado. A veces recibimos ataques del mismo Gobierno.

 

- ¿Cómo así?

No es poco común que después de haber dado una entrevista, del MINSA llaman al medio para criticarlo por haber publicado los números de “Open Covid”.

Nosotros reportamos todas las cifras oficiales. Si la realidad es otra, el problema es del Estado. Nosotros no recibimos dinero de nadie, así que podemos hablar sin pelos en la lengua.

 

- ¿Cómo te ha cambiado la vida esta situación?

Normalmente, yo viajo bastante para ver a clientes; en el año 2019, habré tenido 80 viajes en avión. Siempre estoy en movimiento. Ahora el avión me da miedo.


De diseñar videojuegos a procesar big data para los Gobiernos

Ragi Burhum Espinoza (40) es fundador y CEO de AmigoCloud, una compañía de software de información geográfica.

Creó la “startup” en California (vivió en EE. UU. 23 años). Entre sus clientes tiene a Google (“utilizan nuestro software para un proyecto que busca eliminar el zika en el mundo”), empresas gubernamentales en el extranjero y todas aquellas que requieran georreferencias (“Todas las paradas de buses de Silicon Valley trabajan con nuestro software”).

No fue tan fácil empezar. Al salir del colegio, en Lima, solo quería ser diseñador de videojuegos, pero tuvo que migrar para estudiar Ciencias de la Computación.

“Sí acabé haciendo juegos de video: trabajé en el Flight Simulator, un juego conocido de aviones. Era el proyecto más antiguo de Microsoft”.

Su padre, del mismo nombre, es árabe palestino, nacionalizado peruano. Ragi tiene medios hermanos y hermanas alemanes.

Una de ellas, Elleen Burhum, conducía el recordado programa “Mediodía criollo”, en Canal 7. “Somos una familia de artistas, ingenieros, matemáticos, hay de todo”.

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